Sunday, June 15, 2014

La puesta del sol es en el este

Ver en la distancia
copos de hydras flotando
se acercan
mutan en el aire
antropomórficas maneras de contaminar el aire
el fuego también
hasta se que convierten en alergias

mientras los pedales asombran
a las fuerzas de octanaje
que ignoran el viento porque el viento es doloroso
respirar es doloroso
y sudas,
sudas por el peso de tus propios pensamientos
el terror de tus imágenes
de otros vientos
otras hydras de otros delirios
de fibras enfermizas que ahogan el primer y último chakra

Mi cadena está encendida
candela decolonizante
fuego que no sacia la sed de un infierno restaurador
lúmenes sin medida
y mi rostro fruncido por el poder de las corrientes norteñas
que amenazan mi visión
que amedrentan mis letanías
mis premisas hiperbólicas de un futuro incierto
microutópico

mis conjeturas epistémicas
de rizomas chimbos
que confunden a cualquiera
luchan por detener un idioma que entendería más
si no fuera de segunda

Y pasa entonces frente al gran desfile
una prostituta que actúa muy bien
una fiera guerrera ceñida a una tradición sin familia
y se convierte en rey

una vez más
vendiendo una vez más su sexo y su risa
al precio de la libertad,
el futuro descifrado de un jardín envenenado,
y la han comprando
como creyendo que el jardín tiene arreglo
como si la promesa de la genética de laboratorio
recobrara el valor de la tradición familiar
de la historia y las estafas
las estafas son la norma

Y tras seguir en los pedales,
poniendo el sol en el este a las 5 de la tarde,
odiando la reina,
escupo fuego
quemo las hybris,
y enciendo la tele
para ver como otros son quemados
por la rueda pecosa
rayada de samba.