
Y en ese entonces pensaba
en lo que le tenía que
decir a ella.
Y pensaba mucho en ella,
en el dolor que me producía
pensar en ella.
Y luego pensaba en
lo que ella imaginó de lo
que podía ser
nuestra relación,
pensé en que ella supo
de antemano que lo
nuestro era efímero,
que duraría muy poco,
y que le dolería
enormemente separarse de mí.
Ella estaba
dispuesta a hacer ese
sacrificio de maltratarme
para liberarse de mi.
Y me maltrató.
Sufrió, pero ganó.
Se liberó de mi.
Y yo.
Yo aquí estoy recordando
lo que ella pensaba.