
La ciudad se retumba ensimismada
Convulsiona
No puede dejar de lado el pánico
La gente ha olvidado sonreír cuando he sido amable
Se canalizan
Se aíslan inmóviles en las puertas de salida
Y los que quieran entrar tendrán que dejar de ser si mismos
Salir de si para convertirse en otros
En aquellos capaces de arrasar con quienes se mantienen inertes
Ciegos temerosos de conocer todas sus capacidades físicas
No circulan, no se mueven
Solo hay que voltear la mirada
Darse cuenta del espacio que no ha sido conquistado
Y dejar que los que quieran entrar y salir lo hagan con libertad
La ciudad se retumba
Convulsiona ensimismada
Llena de dolor
La ambición abraza y cubre de un falso frío a quienes le dan bienvenida
Y los ojos, que sin poder hablar,
Son obligados a no ver más de lo que se cree poder ver
Ya ni un grito de dolor verdadero por falta de oxigeno
Logrará romper las vendas de ceguera impuestas por la ambición
Aun cuando no hay dolor
Se pretende tenerlo para que sea calmado
Puesto bajo cuidado
Entonces ¿cuál es el dolor verdadero?
¿Quien tiene dolor?
La ciudad se retumba ensimismada
Convulsiona
La impotencia invade su condición
Hay quienes aun saben que no se deben tapar las puertas de acceso
Pero igual que yo
No han dicho nada
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